Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

3 octubre, 2020 – Espiritualidad digital

Alegrías que no caducan

¡Qué pobres son, tantas veces, nuestras alegrías! Nos alegramos por acontecimientos buenos, incluso santos, pero todos llevan fecha de caducidad. Un triunfo en la lucha por alcanzar una virtud… ¡Bendito sea Dios! Pero, a los pocos días, otra caída, y la alegría de entonces se disuelve. Un gesto de cariño de un ser querido nos hace sonreír … ¡Gracias, Señor! Pero, poco después, esa persona nos defrauda, y nos sentimos ridículos por habernos alegrado. ¡Qué bien me encuentro esta mañana!… Y cómo me duele la cabeza por la tarde. Pobres de nosotros.

Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo. He ahí la verdadera alegría. Escucha: No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. Alégrate porque llevas el cielo en el alma, porque el Amor de Dios, su Espíritu, mora en ti. Nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Alégrate porque conoces a Dios. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero (Jn 17, 3). Alégrate porque tienes vida eterna.

Elige, para ti, alegrías que no caduquen. ¡Qué feliz puedes ser!

(TOP26S)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad