Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 septiembre, 2020 – Espiritualidad digital

¡Es de locos!

Es de locos.

– Te seguiré adondequiera que vayas. – El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. ¿Cómo puede un hombre acomodado lanzarse a seguir a un pobre para acabar durmiendo al raso? ¡Debería ser al revés! El acomodado debería decir al pobre: «Sígueme, y te llevaré a donde puedas dormir».

– Déjame primero ir a enterrar a mi padre». – Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Es inhumano impedir a un hombre enterrar a su padre. Lo sensato sería responderle: «Te acompaño al entierro, damos el pésame a tu familia, y partimos después».

– Déjame primero despedirme de los de mi casa. – Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios. ¿Es que no le vas a permitir siquiera que diga adiós, que bese a su madre y la tranquilice? Al menos Elías permitió a Eliseo despedirse de los suyos.

Es de locos. De locos de amor y de ilusión. De locos que han descubierto que nada se pierde cuando se sigue a Cristo, y que todo lo que intentamos retener lo perdemos como agua que se nos escapa entre los dedos.

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