Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 septiembre, 2020 – Espiritualidad digital

Abriendo horizontes

En este mundo, hay personas que abren horizontes. Y hay, también, mezquinos que, ante un horizonte recién abierto, prefieren darse la vuelta y recluirse en sus chabolas.

El Hijo de Dios vino para abrir horizontes. Rompía esquemas y suscitaba desconcierto: El tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse. Ojalá también tu vida rompiera esquemas, generara desconciertos, provocara preguntas… Aunque no por ello estaría garantizado el éxito de tu apostolado.

Nicodemo, por ejemplo, se mantuvo en estado de perplejidad ante el misterio de Cristo. No se lo explicaba, pero tampoco estaba dispuesto a despreciarlo. Se quedó en pie, absorto, como quien se asoma al borde de un acantilado, sobrecogido por la profundidad del paisaje y el rugido de las olas. Finalmente, un Viernes Santo por la tarde, se arrojó de cabeza al mar para surcar aquel horizonte maravilloso.

Ante el mismo misterio, Herodes resopló, ventiló el asunto con cuatro burlas y tres salivazos, y se volvió a meter en su chabola para morir de asco. ¡Qué lástima que algunos, teniendo frente a ellos vida eterna, prefieran cumplir las palabras de san Pedro: El perro vuelve a su propio vómito (2Pe 2, 22)!

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