Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

4 septiembre, 2020 – Espiritualidad digital

Importancia del vino

El vino es muy importante en las Escrituras y en la vida de la Iglesia. Los católicos amamos la templanza, pero no hacemos ascos a un buen vino. San Pedro Damián, uno de los más rígidos ayunadores del santoral, se queja, en una carta al monje Hildebrando, del mal vino que le dieron en Francia, siendo tierra de viñedos excelentes.

En la Biblia, el vino que alegra el corazón del hombre (Sal 104, 15) simboliza el gozo que Dios regala a sus hijos. Y, en la vida pública de Jesús, el vino está muy presente, desde las bodas de Caná hasta el anuncio del vino nuevo que beberá con los suyos en el Reino.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos… a vino nuevo, odres nuevos. El vino viejo es la Ley: va de fuera a dentro; entra por la boca y alegra el corazón. El vino nuevo, sin embargo, es la gracia: una alegría interior que brota en alabanza por los labios.

Con eso nos quedamos: con la alegría que deberíamos experimentar al comulgar, y al paladear la gracia de Dios en el alma. Se nos debería notar en la cara; la sonrisa es el nombre del odre nuevo.

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