Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

22 agosto, 2020 – Espiritualidad digital

Una estrella en tu corona

El día en que fui ordenado sacerdote, el obispo me dijo que me confería el «sacerdocio de segundo grado». Semejante expresión fue como un ladrillo en un parterre de flores, pero, al parecer, era cierta. El sacerdocio «de primer grado» lo tienen los obispos.

Aunque san Pablo diga que desear el episcopado es desear una cosa buena, mis deseos de recibir una mitra son muy limitados, salvo por eso del «primer grado». Amo con locura el sacerdocio, y lo amo entero. Si me lo dan entero, me hacen feliz.

Hay otro motivo por el que envidio a los obispos. Ellos son los sucesores de los apóstoles. Si me dijeran que los sacerdotes también los somos, ya no querría nada más; pero nadie me lo dice.

¿Por qué quisiera ser sucesor de los apóstoles? Por la corona de la Virgen. Esa corona tiene doce estrellas, y esas estrellas, recuerdo de las doce tribus de Israel, son, también, símbolo de la Iglesia, edificada sobre los doce apóstoles.

Y es que, Madre mía, llevo años preso de un capricho. Después de mi muerte, yo quisiera ser una estrella en tu corona. ¿Me lo concederás, aunque no sea yo obispo? ¡Qué feliz me harías!

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