Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

19 agosto, 2020 – Espiritualidad digital

¿Dónde van tus horas?

«Se requiere experiencia». Es una cláusula muy común en las ofertas de trabajo. Y si la experiencia va acompañada de una buena carta de recomendación, tanto mejor.

El propietario de la viña al que se refiere el Señor en su parábola, sin embargo, no parecía ser muy exigente con la experiencia, ni con las cartas de recomendación. Los jornaleros a quienes contrató estaban en la plaza sin trabajo, parados. Y, en la entrevista de trabajo, en lugar de preguntar por la experiencia, la única pregunta fue: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Queda claro que este hombre perseguía algo más que cosechar uvas: quería salvar personas.

¿Dónde van nuestras horas? Una hora que no ha sido entregada al Señor es una hora que se fue, y que no volverá. Una hora empleada en el servicio de Dios, sin embargo, es una hora ganada para la vida eterna.

Entregar tus horas a Cristo no significa, necesariamente, pasarlas de rodillas en el templo. Significa ofrecer el día cada mañana, rezar, hacer deporte, tomar unas cervezas con los amigos, pasar tiempo con tu familia… todo a su tiempo, y con el único deseo de hacer la voluntad de Dios.

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