Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

13 agosto, 2020 – Espiritualidad digital

Al salir de misa…

La parábola del siervo sin entrañas es una parábola para siervos. Los hijos deberíamos actuar de otra manera.

Cuando el amo perdona la deuda de aquel siervo, dice Jesús que lo dejó marchar. Y el siervo se marchó.

Nosotros, cuando la misa termina, y sobre el altar se ha ofrecido el sacrificio capaz de perdonar todas nuestras deudas, aunque el sacerdote nos dice: «Podéis ir en paz», no nos vamos, porque no somos siervos, sino hijos. El siervo tiene prisa por abandonar su lugar de trabajo, pero los hijos nos quedamos, durante unos minutos, a dar gracias por la Eucaristía recibida, aun viva en nuestros cuerpos.

¿Qué hizo el siervo cuando salió? La parábola continúa así: Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba… Al marcharse, lo primero que hizo fue pecar. Así actúan los siervos, salen de misa apresuradamente, y apresuradamente pecan apenas se han alejado veinte metros de la puerta. Los hijos, sin embargo, una vez terminada la acción de gracias, salen de misa radiantes, convertidos en otros cristos, y dispuestos a llenar el mundo con la paz de Dios.

¿Cómo sales tú de misa?

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