Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

31 julio, 2020 – Espiritualidad digital

Somos tu tierra y tu casa

Cuando escuchamos al Señor lamentarse entre sus vecinos, los nazarenos, de que sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta, sentimos unos enormes deseos de desagraviar. Y brota de nuestro corazón una oración amorosa y dolorida:

Que jamás tengas que decir de nosotros, ¡oh, Jesús!, que en tu tierra y tu casa te desprecian. Porque nosotros somos tu tierra y tu casa.

Que jamás nos acostumbremos a tu presencia entre nosotros. Que jamás dejemos de estremecernos ante la Eucaristía.

Que jamás comulguemos con rutina, cuando Tú vienes a nosotros abrasado en Amor.

Que jamás dejemos de poner pasión en nuestras genuflexiones. Que ardan el corazón y las rodillas cuando así te saludamos.

Que jamás te dejemos solo en el sagrario, porque nuestras «muchas ocupaciones» nos impidan venir a visitarte.

Que jamás dejes de sentirte muy amado en nuestros templos, y también en nuestras almas. Que seamos Betania para Ti, que encuentres descanso en nosotros.

Que jamás pase un día sin que te hayamos dicho mil veces que te amamos.

Que jamás despertemos del descanso nocturno sin ofrecerte el primer saludo, y jamás nos dejemos alcanzar por el sueño sin haber besado tu santa Cruz.

Así sea.

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