Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

14 julio, 2020 – Espiritualidad digital

La conversión de una persona religiosa

Para entender el alcance de las palabras con que Jesús llora sobre Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, es preciso saber que aquellas ciudades no eran, precisamente, Sodoma y Gomorra. En Sodoma y Gomorra no rezaba nadie. En Cafarnaúm, los judíos rezaban siete veces al día, pagaban el diezmo y ofrecían sacrificios en el templo.

Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.

Lo terrible de estas palabras es que el Señor reprocha, a personas religiosas, que no se han convertido. Todos entendemos en qué consiste la conversión de un ateo. Pero… ¿en qué consiste la conversión de una persona religiosa?

Trataré de decírtelo en pocas palabras y, si aun me queda espacio, te lo explico. La conversión de una persona religiosa consiste en pasar del «Dios para mí» al «yo para Dios».

Me queda espacio. Uno puede rezar para poner a Dios al servicio de su propia voluntad: «¡Arréglame la vida, Señor!». Y uno puede rezar como santa Teresa: «Vuestra soy, para Vos nací. ¿Qué mandáis hacer de mí?». Pasar, de una oración, a la otra, es la conversión de una persona religiosa.

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