Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 julio, 2020 – Espiritualidad digital

El esfuerzo no crea el árbol

Muchos recordamos aquel libro que se hizo popular en los años setenta del siglo pasado: «El inglés sin esfuerzo», de Assimil. Miles de españoles se lanzaron, entonces, a la tarea de aprender inglés, soñando con que entraría solo, como por arte de magia… pero, sin esfuerzo, no entraba. Había que estudiar. Menudo chasco.

Tampoco existe la santidad sin esfuerzo. El propio Señor dijo: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha (Lc 13, 24). Pero, en el caso de la santidad, el esfuerzo no basta. Quienes entiendan la santidad como el fruto de un «esfuerzo moral» fracasarán en el intento. Con esfuerzo, podemos ser buenos. Para ser santos, es preciso algo más.

Salió el sembrador a sembrar… La siembra y el cuidado de la semilla requieren esfuerzo. Pero, sin semilla, no hay árbol. El germen del árbol está, todo él, contenido en esa pequeña semilla que se rodea de cuidados y sudores.

Recuérdalo bien: no serás santo, por mucho que te esfuerces en mejorar, sin la Palabra de Dios y los sacramentos. Ellos son los que siembran en tu alma la semilla. Escucha la Palabra, confiesa y comulga con frecuencia. Y, después… esfuérzate por mejorar. Verás como todo es más fácil.

(TOA15)