Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 julio, 2020 – Espiritualidad digital

Un jefe, y una enferma

¿En qué se diferencian las dos personas que, en el evangelio de hoy, se benefician del poder del Señor?

Se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá». Jesús se levantó y lo siguió. Jairo –que así se llamaba– va por delante. Es Jesús quien lo sigue a él. Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto. La hemorroísa, en cambio, va por detrás.

Jairo habla. La hemorroísa calla, quiere pasar desapercibida y no molestar.

Es normal la diferencia, y ambos hacen bien. Porque, mientras Jairo es alguien importante, la mujer es una pobre enferma aquejada de impureza.

Personalmente, me quedo con ella; con el lugar de los enfermos que callan e imploran con fe. Quisiera no hacer ruido, no dar guerra, no molestar más que lo justo. Lo único que, quizá, me diferencia de esa mujer, es que, de haber logrado tocar la orla del manto del Señor, no me hubiera conformado con eso. La habría besado con todas mis fuerzas.

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