Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

14 junio, 2020 – Espiritualidad digital

Locuras

hostiaPara muchos de nosotros, desde niños, la Eucaristía ha sido el pan de nuestras vidas. Vimos comulgar a nuestros padres, recibimos nuestra primera comunión, y apenas recordamos un domingo que no haya estado iluminado por la santa Misa. Sabemos, desde siempre, que esa hostia con apariencia de pan es el Cuerpo de Cristo.

Pero si alguien que jamás hubiera oído hablar de ese misterio nos viese arrodillados ante la custodia, y le explicásemos que allí está Dios, creador de cielo y tierra, preso por Amor, diría que hemos enloquecido, y tomaría nuestra profesión de fe por un delirio.

El pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo. Estas palabras escandalizaron a los judíos, y escandalizarían a cualquiera. No somos conscientes de lo increíble que resulta ese misterio de Amor, porque lo hemos adorado desde niños.

La transustanciación se puede explicar, pero no se puede obligar a nadie a creer. Sólo quien experimenta el descomunal poder de atracción que genera la sagrada Hostia sobre el alma cae rendido, y no tiene más remedio que creer. Nadie fuera de Dios puede atraer así. No hemos enloquecido nosotros al creer; ha enloquecido Dios al amarnos.

¡Te adoro, sagrada Hostia!

(CXTIA)