Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

10 junio, 2020 – Espiritualidad digital

Sin contrato, y sin más paga que el amor

Dos hermanas contratan a una cuidadora para su madre. Y redactan normas: Llegará a las nueve, ayudará a la abuela a levantarse, le dará el desayuno, limpiará la casa, etc. A las seis de la tarde, terminará el trabajo. Los domingos librará.

La cuidadora es perfecta. Es puntual, limpia, cocina bien, no quita ojo a la señora y la trata con corrección. A las seis se marcha. Y los domingos no viene. A fin de mes cobra lo establecido. Se lo ha ganado.

Pero la abuela enferma, y una de las hijas, soltera, decide ir a vivir con ella. Ya no necesitan a la cuidadora. La hija tampoco necesita contrato, ni normas. Se desvela por su madre, se levanta a medianoche, la acompaña veinticuatro horas al día y siete días a la semana… Hace mucho más que la cuidadora, sin que nadie se lo exija ni se lo pague. ¿Por qué? Porque ama a su madre.

No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. La Ley se cumplía por obediencia. Jesús trae el Amor. ¿Quién se conforma con no matar? ¡Queremos dar la vida por el prójimo!

(TOP10X)

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