Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

5 junio, 2020 – Espiritualidad digital

Decir «Señor», y creerlo

TomásDice san Pablo: Nadie puede decir «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo (1Co 12, 3). Y explica hoy el propio Jesús: El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha». Por tanto, si David pudo llamar Señor al Mesías, fue movido por el Paráclito.

Pronunciar la frase «Jesús es Señor» está al alcance de todos. Creerla, dejarla brotar desde lo profundo del corazón, es otra cosa.

Después de David, quien, probablemente, no era consciente del alcance de sus palabras, el Espíritu alumbró esa verdad en santo Tomás, cuando exclamó, ante las llagas de Cristo: «¡Señor mío y Dios mío!». El misterio que hay detrás sobrecoge: «Eres mi Dueño y mi Dios. Me has robado dulcemente el corazón, te has llevado mi vida. Te pertenezco y te adoro».

¡Esa es la labor del Espíritu en el alma! Del mismo modo que Él toma de lo de Cristo y te lo comunica, también toma lo tuyo y se lo entrega al Hijo de Dios. Quien se deja invadir por el Espíritu es «robado» y entregado a Cristo. Por eso, cuando el santo llama a Jesús Señor, se estremecen los ángeles.

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