Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 mayo, 2020 – Espiritualidad digital

Se fue sin decir adiós

Jesús se ha marchado. Eso es innegable. Después de resucitar, y tras aparecerse a los discípulos durante cuarenta días, a la vista de ellos ascendió a lo más alto del Cielo. Desde entonces, no hemos vuelto a ver su rostro.

Pero, al marcharse, no dijo «adiós». Ni siquiera dijo «hasta pronto». Lo que dijo puede parecer desconcertante; pero, superado el desconcierto, el alma se llena de alegría: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos.

Pensamos en el Cielo como en un lugar al que llegaremos en un futuro lejano, y, en ese caso, la Ascensión ha alejado de nosotros al Señor hasta que logremos alcanzar ese lugar. «¡Sufra ahora, y goce después!». Ahora toca pasar mil penalidades para poder, después de muertos, reencontrarlo y gozar de su Amor.

¡Qué terrible error! El Cielo está más cerca de nosotros que nosotros mismos. El Espíritu lo trae a nuestras almas, y, con Él, llega al corazón la presencia de Cristo. Confiesa tus pecados, comulga con fervor, reza con recogimiento, y paladea la gracia de Dios en tu alma. Si Jesús no te dijo «adiós» es porque, aunque se ha ido, vive dentro de ti.

(ASCA)