Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

13 mayo, 2020 – Espiritualidad digital

La vid, el automóvil, y los pucheros

La clave de la alegoría de la vid y los sarmientos está encerrada en un verbo: permanecer. Ese verbo sobrevive a la propia alegoría, cuando, más adelante, el Señor invite a los suyos a permanecer en su amor.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Esa unión de permanencia, que es unión de hogar, no consiste, para un seglar, en mantenerse durante horas y horas ante un sagrario. Tampoco consiste en pasar el día engolfado en pensamientos místicos, porque, en ese caso, tendría un accidente de automóvil o se le quemaría el guiso. Mientras conduces, tu atención debe estar en la carretera; y, mientras cocinas, en el puchero.

La unión de permanencia del cristiano con Cristo consiste en no tener vida propia, como no la tiene el sarmiento, porque todo él pertenece a la vid. Si el cristiano está tan lleno de sí mismo que habla de sí incluso cuando reza, se ha separado del Señor, y se secará. Pero si está tan lleno de Cristo que, cuando conduce, es Cristo quien conduce, y cuando guisa, es Cristo quien cocina… Ése da fruto abundante.

(TP05X)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

(Puede suscribir los audios como podcast añadiendo esta dirección a su agregador de podcasts: https://www.espiritualidaddigital.com/feed/podcast/ )

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad