Evangelio 2020

11 mayo, 2020 – Espiritualidad digital

¡Me alegra que me haga esa pregunta!

Dicen los cursis en las ruedas de prensa: «Me alegra que me haga esa pregunta». Les tomo la frase prestada, y le digo a san Judas: «¡Me alegra que le hagas al Señor esa pregunta!»

Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo? La pregunta es necesaria, especialmente en Pascua. ¿Por qué Cristo resucitado no se manifestó a todos, sino a unos pocos?

Jesús no se manifestó sólo a quienes creían. En ese caso, tendría que haberse aparecido a Caifás, quien tan seguro estaba de la resurrección de Cristo, que sobornó a los soldados para que mintiesen. Tomás, sin embargo, no creía, y vio al Señor. Jesús se manifestó a quienes lo amaban. Si lo amamos, lo veremos. Aunque no como ellos.

Tras su Ascensión, Jesús ya no se manifiesta a los ojos, sino a los oídos. El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. Quienes aman al Señor atesoran sus palabras, y, a través de ellas, no sólo el Hijo, sino la Trinidad entera toma posesión del alma y se manifiesta al cristiano como un Amor que lo llena todo.

(TP05L)

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