Evangelio 2020

11 marzo, 2020 – Espiritualidad digital

Esas gotas de tu cáliz

Lo que le preguntaste a Santiago y Juan, hoy me lo preguntas a mí: ¿Podéis beber el cáliz que yo de beber?

No cometeré, Jesús, el error que cometieron ellos. Bastantes veces he topado con mi propia debilidad, y he palpado mis propias fronteras, como para saber que no puedo. Soy débil y cobarde, me asusto ante la cruz, y prefiero protegerme a exponerme cuando llega la humillación. Si dependo de mis fuerzas, no me veo capaz de beber tu cáliz. ¡En cuántas ocasiones he escupido el mío!

Sin embargo, Señor, sí me veo capaz de pedirte algo: Concédeme, al menos, la gracia de beber esas pocas gotas de tu cáliz que tienes hoy reservadas para mí, y envíame tu santo Espíritu, para que pueda percibir, en ellas, una señal de predilección.

Que yo vea, en un ligero dolor de cabeza, la caricia de una de las espinas de tu corona; en un comentario que me humilla, el débil eco de uno los insultos con que te insultaron; en un fracaso apostólico, la huella de tu tristeza ante el pecado de los hombres; en una de mis soledades, el resplandor de las tinieblas de la noche de tu Cruz.

Amén.

(TC02X)