Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

10 marzo, 2020 – Espiritualidad digital

El pecado de los fariseos

A los sacerdotes, muchos nos llamáis «padre», o nos tratáis de «usted», como signo de respeto. ¿Deberíamos avergonzarnos, a la vista de las palabras del Señor sobre los fariseos?:

Les gusta que la gente los llame “rabbí”. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

Pero estas palabras no iban sólo dirigidas a fariseos, sino a todos.

El pecado de los fariseos no consistía en que la gente los llamase «rabbí», sino en que les gustaba. Y hacían todo lo posible por ser honrados, distinguidos y ensalzados, mientras que el Cristo, a causa de ellos, fue despreciado y burlado. Para los fariseos, uno es lo que es ante los demás; si no te alaban, no eres nadie.

No pecamos porque nos tengan respeto, o porque nos llamen «padre». San Pablo se declaraba a sí mismo padre y madre de los Corintios. Pecamos porque vendamos el alma a cambio del prestigio, o vivamos de apariencias con tal de conseguirlo. Somos lo que somos delante de Dios.

Eso es también para ti.

(TC02M)