Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

4 marzo, 2020 – Espiritualidad digital

Jonás, Jesús, la Iglesia y tú

Jonás es un personaje que bien merece un tiempo de oración. Sobre todo, porque el propio Jesús quiso equipararse con aquel profeta cobarde y debilucho que hizo temblar a Nínive.

Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Jonás profetizó a los ninivitas que su ciudad sería destruida en cuarenta días a causa de sus pecados. Pero Dios no cumplió aquella profecía, porque Nínive hizo penitencia. Así supimos que, cuando Dios anuncia catástrofes, lo hace para evitarlas: quiere que el hombre se convierta y las esquive. ¿No hace lo mismo una madre, cuando le dice al hijo que ha salido de casa sin abrigo: «Te vas a resfriar»? Lo que quiere es que el hijo se arrope, no que se constipe.

Jesús ocupó el lugar de Jonás cuando, llorando sobre Jerusalén, anunció que la ciudad sería destruida. Pero los judíos no se convirtieron, y la ciudad quedó asolada.

Hoy te dice a ti la Iglesia: «Por el camino que llevas, no puedes salvarte»… ¿Cómo vas a reaccionar? ¿Te convertirás, y evitarás tu condena, o pensarás que el sacerdote exagera y que no te comprende? Ten cuidado, por favor.

(TC01X)