Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

2 marzo, 2020 – Espiritualidad digital

El desierto es el prójimo

Si me dieran un euro cada vez que escucho: «¿Cómo quiere que vea yo a Jesucristo en esta persona?», sería millonario. Quizá yo mismo lo haya dicho (o me lo haya dicho) alguna vez.

Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. Quien tiene hambre, o sed, o es forastero, o está desnudo o enfermo, no necesariamente es un santo. Pero es el hermano pequeño  de Jesús. Y las atenciones o desatenciones con que lo tratamos las recibe el Señor como dirigidas a Sí mismo.

Todas las personas que te rodean tienen hambre y sed, son forasteros, están desnudos y enfermos. Tú mismo lo estás. ¡Somos tan pobrecitos! Y servir a pecadores como tú te saca de ti mismo y te lleva al desierto, donde tu hambre y sed de gratitud te harán sufrir. Sin embargo, en ese desierto, donde no recibes paga de los hombres por el bien que haces, te quedas a solas con el Señor, y Él mismo será tu paga.

Ahí tienes tu Cuaresma: el desierto es el prójimo. Si, unido a Cristo, te entregas a él, heredarás el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

(TC01L)