Evangelio 2020

22 febrero, 2020 – Espiritualidad digital

Por qué nos fiamos de Pedro

Si guardaras en tu habitación un tesoro de valor incalculable, ¿le darías a cualquiera las llaves de tu casa para que te regase las plantas antes de irte de viaje? Si, además, supieras que hay todo un batallón de enemigos esperando a que te marches para robar tu tesoro, ¿depositarías esas llaves en manos de una persona débil, fácil de intimidar, o capaz de traicionarte, por muy amigo tuyo que fuese?

Sin embargo, Jesús lo hizo. Entregó las llaves de su Iglesia a una persona frágil y pecadora. Aún no se había marchado el Señor al Cielo, y Simón ya lo había negado tres veces con juramento ante sus enemigos. ¿Por qué se fio Jesús de él?

No se fio. Jesús conocía perfectamente la debilidad de Pedro. Sus palabras, más que una encomienda, son una promesa: Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Es decir: «Yo estaré contigo en tu ministerio. Lo que tú ates, lo ataré. No temas».

Por eso nosotros sí nos fiamos de Pedro. Porque fiarnos de Pedro es fiarnos de Cristo.

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