Evangelio 2020

15 febrero, 2020 – Espiritualidad digital

El precio del Pan que comemos

Alguien debería escribir, en la ménsula de un sagrario, estas palabras del Señor: Siento compasión de la gente, porque no tienen qué comer. La presencia de Jesús en todos los tabernáculos de la tierra es fruto de esa compasión.

¡Cuánto le ha costado al Hijo de Dios quedarse así, como alimento, entre nosotros! Ha venido a la tierra, y ha hecho suya la maldición que pesaba sobre el hombre: Comerás el pan con sudor de tu frente (Gén 3, 19). Y así, para que comamos de este Pan, la frente de Jesús, nuestra cabeza, ha tenido que sudar sangre en Getsemaní. Acordaos de Getsemaní siempre que estéis ante un sagrario, o cuando comulguéis. Desde luego, no le ha salido gratis al Señor el sustento de su rebaño.

Y por eso, porque no le ha salido gratis, no podemos permitir que tantos se queden sin comer. Si ellos no vienen a la iglesia a recibir el alimento, llevémoselo nosotros, como se lleva la comunión a los enfermos. Transformados por la Eucaristía, seamos también pan, y dejemos que se coman nuestras vidas: entreguémosles nuestro tiempo, nuestro cariño, nuestra atención. Así, al comernos a nosotros, también ellos, de alguna manera, comulgarán a Cristo.

(TOP05S)