Evangelio 2020

7 febrero, 2020 – Espiritualidad digital

Los dos lados de la Cruz

En una noche terrible, de alcohol y danzas lascivas, Herodes perpetró un gravísimo pecado:

Le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven.

De este pecado salió Herodes con su condena a cuestas, y salió Juan consumado en santidad. Porque en todo pecado hay siempre dos partes: quien lo comete, y quien lo sufre. En algunos casos, el único que lo sufre es el Señor; pero no hay pecado sin víctima.

Recuerda esto: mejor, mil veces mejor, sufrir el pecado que cometerlo; mejor sufrir la injusticia que perpetrarla; mejor que hablen mal de ti que hablar tú mal de otros; mejor que te roben que robar. Y mejor, mucho mejor, sufrir tú solo tus malos humores que hacérselos sufrir a los demás.

Porque si, en el pecado, prefieres ocupar el lugar de quien lo sufre al lugar de quien lo comete, allí encontrarás, no sólo a Juan, sino al Señor, sufriente bajo el peso de la Cruz. Y serás otro Cireneo. Y alcanzarás estrecha intimidad con el Salvador. Y, sobre todo, redimirás a quien te hace sufrir.

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