Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 febrero, 2020 – Espiritualidad digital

El desencadenador encadenado mal desencadenador será

Un apóstol que no es completamente libre no puede ser apóstol. Es tarea imposible devolver la libertad a los encadenados cuando uno mismo está sujeto por cadenas. Si dos personas están atadas, y quiere una desatar a la otra, primero tendrá que soltar sus ataduras.

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja. Esa santa pobreza es garantía de libertad para quienes tienen la misión de anunciar el Evangelio.

¿Cómo serás creíble cuando hablas de Dios a un amigo, si, durante la conversación, miras siete veces tu teléfono móvil? Pensará tu amigo: «No me toma en serio; le importa más la máquina que yo. No me merece crédito».

¿Cómo va a escucharte ese compañero de trabajo con quien has quedado para anunciarle a Jesucristo, si después le llamas y cancelas la cita porque tu coche está averiado y se te hace difícil viajar en autobús? Pensará: «¿De qué Dios quería hablarme? ¿de su coche?».

Hasta que no te desprendas de los bienes terrenos, no serás apóstol. Es muy fácil, para los demonios, truncar tu apostolado: les basta con llamarte al móvil o averiarte el coche.

(TOP04J)