Evangelio 2020

26 enero, 2020 – Espiritualidad digital

No bastan las palabras

Pienso en lo cómodo que estoy en mi despacho, frente al ordenador, escribiendo sobre lo que más me gusta escribir, sobre Cristo. Dejando aparte el esfuerzo mental de encontrar las palabras adecuadas, ¡es tan fácil! Y sé que hago lo que Dios quiere, pero no puedo evitar sentir vergüenza.

Jesús recorría toda Galilea enseñando.

Durante tres años, Jesús no tuvo dónde reclinar la cabeza. Sus días pasaron en constante movimiento, predicando por todas partes el evangelio. Igual les sucedió a los Doce: abandonaron sus casas para dormir, muchas noches, a la intemperie, y pasar, muchos días, pisando caminos mientras llenaban de luz el aire.

Puedo llegar más lejos con un dedo sobre el ratón que Jesús con todas sus caminatas… Pero no es lo mismo. Dejarse la vida en el camino no es igual que pulsar «enter».

Os haré pescadores de hombres. No dejaré de escribir; no podría. Pero quisiera no olvidar –y que no olvides– que pescar hombres supone mucho más. De nada sirve echar la caña si no te has puesto a ti mismo como cebo para que los hombres se te coman, y, al comerse tu vida, sean pinchados por el dulce anzuelo del Amor de Cristo.

(TOA03)

“Evangelio