Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

11 enero, 2020 – Espiritualidad digital

A beso limpio

A punto de celebrar el Bautismo del Señor, adelantemos una frase del himno de esta fiesta: «Mas ¿por qué se ha de lavar el autor de la limpieza?».

El himno se queda corto. Jesús no es sólo el autor de la limpieza; es la limpieza misma. Si yo cubro con una sombra un lugar iluminado, la luz desaparece; pero si trato de cubrir con una sombra el sol, el sol destruye la sombra y la ilumina. Si toco con un paño sucio una pared blanca, la ensucio. Pero si una carne ensuciada por la lepra es tocada por la carne del Señor, no se ensucia Jesús, sino que queda limpio el leproso.

Extendiendo la mano, lo tocó diciendo: «Quiero, queda limpio». Y enseguida la lepra se le quitó.

Aún besamos, después de cada misa, al Niño Dios. Y nuestros labios están sucios de tanta conversación ociosa, tanta murmuración, tanta mentira y tanto veneno en nuestras palabras. Pero, cuando besamos el pie del Niño, no le ensuciamos nosotros a Él, sino que Él limpia nuestros labios y los purifica, como aquella brasa tomada del altar purificó al profeta.

Tengo la impresión de que podríamos santificarnos a besos. Si son sinceros, claro.

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“Evangelio