Evangelio 2020

7 enero, 2020 – Espiritualidad digital

Hoy, carmín. Mañana, sangre

Nacido en un establo, recostado entre animales, anunciado a sencillos pastores, y crucificado entre bandidos. Así lo quiso Él:

Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos (Lc 14, 12-13).

No ha venido a llamar a justos, sino a pecadores. Ni ha sido enviado en busca de los sanos, sino de los enfermos.

Le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos.

Nuestro beso –¡ya quisiéramos!– no es el beso de la Virgen. Entre otras cosas, porque la Virgen no usaba carmín, y un servidor está harto de frotar al Niño con el manutergio para limpiarle el lápiz de labios de algunas señoras. Pero, sobre todo, porque nuestro beso es el de los enfermos. Mientras froto al pobre Niño, rezo: «Ten ensuciamos, Jesús, para que Tú nos limpies. En la Cruz será con sangre. En mi parroquia… ¡con carmín! Pero a eso has venido: a mancharte con los sucios, para limpiarlos; a enfermar con los enfermos, para sanarlos».

(0701)

“Evangelio