Evangelio 2020

3 enero, 2020 – Espiritualidad digital

Jesús… Jesús…

Hace ya diez días que llegamos a Belén, y no nos hemos cansado de mirar al Niño Dios. Pero ha sido tanta la alegría, tan dulce su silencio, tan preciosa la mirada de sus ojos, que sólo ahora caemos en la cuenta de que no nos lo han presentado. Sé que es una formalidad, porque «parece» que nos conociéramos de toda la vida, pero las formas son importantes.

Se llama Jesús. En este 3 de enero, despierta la Iglesia de su embeleso, y hace las presentaciones con la fiesta del santísimo nombre de Jesús.

Jesús… Jesús… Es buena oración pronunciar con cariño su nombre, y paladearlo como se saborea la miel en los labios, porque, al hacerlo, se llena de dulzura y amor el corazón. Te sugiero una forma de guardar, durante el día, la presencia de Dios: lleva un crucifijo en el bolsillo, y, discretamente, tómalo en la mano y apriétalo mientras pronuncias, en voz bajita: Jesús… Jesús… Encontrarás gran consuelo, y crecerás en amor.

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Porque «Jesús» significa «Dios salva». Y de tus pecados ha venido a salvarte. Otro motivo para que te alegres cuando pronuncies «Jesús».

(0301)

“Evangelio