Evangelio 2020

17 diciembre, 2019 – Espiritualidad digital

Un trono para el Rey

Cuando estudié hebreo me explicaron que la grafía con que se escribe el nombre de David es la misma con que se escribe el número catorce. Y, así, la genealogía de Jesucristo, en san Mateo, supone todo un juego de palabras:

Las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Ese catorce… catorce… catorce también se lee David… David… David.

Gabriel dijo a María: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre (Lc 1, 32). Con cábalas o sin ellas, Cristo viene a reinar, a recoger el testigo de David y a ser rey, no sólo en Israel, sino en cada uno de los corazones de los hombres.

No reinará de forma despótica, ni traerá consigo un ejército que someta a los hombres por la fuerza. Será rey como se convierte el recién nacido en rey de la casa. Querrá toda nuestra atención, nuestro cariño, y nuestra ternura. A falta de ocho días, podrías ir poniendo todo tu amor en el belén de tu casa, para que así, cuando nazca el Niño Dios, encuentre preparado un buen trono.

(1712)

“Evangelio