Evangelio 2020

9 diciembre, 2019 – Espiritualidad digital

Piedras en el alma

«Hace seis meses que no confieso, porque no tenía ningún pecado mortal». Lo escuchamos muchas veces los sacerdotes. Y nos apena, porque, en muchas de esas ocasiones, el motivo para volver ha sido un pecado grave que no se habría cometido si el penitente hubiera venido a confesar con más frecuencia.

No caigáis en esa trampa. Los pecados veniales, aunque no apagan la gracia divina, hacen al alma pesada y la impiden moverse hacia Dios. Un pecado, y otro, y otro… son piedras que lastran al espíritu y lo dejan clavado a tierra, incapaz de recorrer el camino hacia el cielo.

¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate y echa a andar»? Realmente, es lo mismo. Porque, si el pecado lastra y hace pesada al alma, el Perdón la vuelve ligera y grácil, como el ciervo del que habla el profeta: Saltará el cojo como un ciervo (Is 35, 6).

¿No te das cuenta de que, aunque no tengas pecado mortal, cada vez te cuesta más rezar, entregarte a los demás, y sonreír? Anda, no esperes. Confiesa, si puedes, cada quince días, y verás qué ligero te sientes para salir al encuentro del Señor.

(TA02L)

“Evangelio