Evangelio 2020

20 noviembre, 2019 – Espiritualidad digital

Gente de negocios

La gente de negocios sabe que el dinero es como la semilla que se echa en el campo: no germina, ni da fruto, salvo que le entregues tu vida. Si el labrador se deja la piel arando, sembrando y recogiendo, el hombre de negocios se deja el tiempo en viajes, comidas, tratos y visitas hasta que el dinero fructifica. En ocasiones, por lograr más dinero, abandona sus aficiones, sus amistades, e incluso su familia. No es un ejemplo a imitar, desde luego, salvo que lo traslademos a negocios más nobles que el del dinero.

Negociad mientras vuelvo.

Nuestro negocio son las almas. Y no significa que mercadeemos con seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios. Significa lo que significa la palabra: «nec-otio», es decir, que no nos concedemos descanso a la hora de ganar almas para Cristo. Como esos hombres que entregan todo para ganar dinero, nosotros debemos estar dispuestos a entregar cuanto tenemos para ganar almas; y dejarnos el tiempo en tratar a amigos, a compañeros de trabajo, a vecinos, a familiares… hasta lograr que a todos llegue el amor de Dios. Muchos, siguiendo la llamada del Señor, abandonan padre y madre para ganar almas.

¡Bendito negocio!

(TOI33X)