Libros de José Fernando Rey Ballesteros

4 noviembre, 2019 – Espiritualidad digital

El hilo de la puntada

Se dice, de algunas personas, que «no dan puntada sin hilo». Si te pinchan, síguele la pista al pinchazo, porque algo hay detrás. Puntadas dio, y muchas, Nuestro Señor Jesucristo. Y todas llevaban, más que un hilo, un carrete entero.

Cuando des una comida, no invites a tus amigos, porque corresponderán invitándote. Invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos.

No hay duda de que la puntada le dolió al fariseo que había invitado a comer al Señor. «Lo invito» –pensaría– «y, encima, me pincha». Pero si hubiera tirado del hilo, habría dado por amortizado el pinchazo. Tiremos nosotros:

Invitar a pobres, lisiados, cojos y ciegos al banquete de nuestra vida supone invitar a Jesús crucificado a llevarse cuanto somos y tenemos. Y ver, en los defectos y pecados de los demás, las llagas del Crucifijo. Y no buscar paga alguna en la tierra que no sea compartir los dolores del Señor, que son el tesoro con que aquí premia a sus elegidos. Y esperar, con toda el ansia del corazón, la resurrección de los justos y la eterna bienaventuranza.

¿Hay hilo, o no hay hilo?

(TOI31L)