Libros de José Fernando Rey Ballesteros

2 noviembre, 2019 – Espiritualidad digital

Por los que esperan

Tras la puerta de la muerte, nadie encontrará un confesonario. Los confesonarios están, todos, de este lado. Porque, en esta vida, se nos ha dado un tiempo de misericordia, a fin de que nos acojamos a esos brazos abiertos de Cristo en la Cruz que ofrecen la redención al hombre.

Tras la muerte no hay tiempo para la conversión. Pero sí para la purificación. No todo el que muere en gracia de Dios está preparado para los gozos celestes. Quedan apegos terrenos, costras de egoísmo y de soberbia que no han sido purificadas en vida, afectos desordenados… Entonces, el Señor, simplemente, nos dice: «Espera»… Y el alma cree morir, pero no muere; se purifica. Los consuelos terrenos ya no están a su alcance. Y, poco a poco, se despierta en ella una terrible hambre de Dios, que todavía no es saciada. Cuando esa hambre la abrasa por completo, y siente morir de amor, entonces, sólo entonces, cruza las puertas del Paraíso y resulta consolada eternamente.

Hoy pedimos, y ofrecemos sufragios, por aquellos que se purifican en el Purgatorio. Y confiamos en que, merced a esos sufragios, se acorte su espera. Es día de dolor; pero es día, también, de esperanza.

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