Libros de José Fernando Rey Ballesteros

20 octubre, 2019 – Espiritualidad digital

El grito de la viuda

La parábola de la viuda inoportuna suscita algunas preguntas:

Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario».

¿Qué pedía aquella viuda? ¿Quién era su adversario? ¿Quería que el juez confiscase el televisor del vecino, porque lo ponía a todo volumen por las noches? ¿O quería que el yerno le devolviera los dos mil euros que le prestó? ¿Qué quería?

La viuda, que es la Iglesia, elevó su grito al Juez con lágrimas poco después de que Jesús pronunciara esta parábola. Lo hizo en un escrito del siglo II, llamado «Didaché» o «Enseñanza de los apóstoles». Allí rogaba: «¡Venga tu gracia y pase este mundo!».

Eso es lo que gritaba la viuda: «Soy esposa de Cristo, he sido comprada por Él. No merezco estar asediada por las tinieblas del demonio y de la muerte. Hazme justicia: envíame a tu Hijo para que reine con Él eternamente. Marana Tah!».

En el siglo II, la viuda seguía gritando. En el siglo XXI… ¿Cuántos prolongan este grito?

Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

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