Libros de José Fernando Rey Ballesteros

14 octubre, 2019 – Espiritualidad digital

Escucha, Israel

Como ejemplo de conversión, Jesús muestra el caso de los ninivitas y la reina de Saba, gentiles que acogieron la sabiduría de Dios:

Ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón… Ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás.

Todos ellos se convirtieron escuchando, porque la fe nace del mensaje que se escucha (Rom 10, 17). El latín de la Neovulgata es mucho más conciso: «Fides ex auditu». La fe entra por el oído.

Ni los ninivitas ni la reina vieron nada extraordinario. Jonás era un alfeñique, un pobrecillo que no tenía dónde caerse muerto. Salomón tenía dónde caerse muerto, pero seguro que era gordo y feo. No se puede comer tanto y salir impune.

Sin embargo, tanto Jonás como Salomón hablaban palabras de Dios, y esas palabras, acogidas en el corazón, cautivaron a los ninivitas y a la reina.

No quieras ver. Más bien, escucha. Lo que ves se te impone, pero escuchar requiere atención. No imaginamos a la reina de Saba distraída mientras hablaba Salomón, después de haber hecho un viaje tan largo. Tampoco te distraigas tú durante la proclamación de la Palabra, ni durante la predicación. Escucha con atención, y creerás.

(TOI28L)