Libros de José Fernando Rey Ballesteros

13 octubre, 2019 – Espiritualidad digital

La lepra, la gripe, la gracia…

diez leprososCuando los leprosos acudieron a Jesús, se quedaron a distancia. Se pararon a lo lejos, y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». La lepra era señal de impureza, y, por respeto, no se acercaron. Ojalá los imitaran mis penitentes, porque tengo a media parroquia con gripe, y algún pecador, además de confesarme los pecados, me va a transmitir los gérmenes si siguen confesando cara a cara en lugar de usar la rejilla. Y, como acabe yo en cama, ¿a quién confieso?

Volviendo a lo importante: Mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se postró a los pies de Jesús. ¿Ves cómo se han acortado las distancias? Mientras estaba sucio, se quedaba lejos. Ahora, cuando está limpio, se aproxima hasta besarle los pies.

No es lo mismo estar en pecado que estar en gracia. Un alma en pecado siempre reza desde lejos; el alma en gracia reza en intimidad con Cristo. Por eso, si estás en pecado, haz caso a Jesús: ve al sacerdote, confiesa. Y, si andas griposo, ve por la rejilla, por favor. Luego, ya en gracia, abraza al Señor. Al sacerdote, mejor déjalo, hasta que te cures. Gracias.

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