Libros de José Fernando Rey Ballesteros

12 octubre, 2019 – Espiritualidad digital

Subido al Pilar

La Virgen subida al pilar… y yo, subido a sus brazos, como el niño.

Tiene sentido. Tiene, mejor, varios sentidos. Si logro explicarme…

La Virgen, subida al pilar, es la Virgen invencible, inalterable. Porque el pilar es Cristo. Y quien descansa en ese pilar es como la casa edificada sobre roca. Nada ni nadie podrá derribarla. Así la Virgen, apoyada en Jesús, confiada en Él y asentada en su gracia, pasó por la persecución de Herodes, por la humillación de los parientes de Jesús, y por el oprobio de la Cruz, sin perder jamás la paz.

Pero la Virgen fue también pilar de Cristo. Sobre ella descansó el niño Jesús, y así reposa en sus brazos en la imagen venerada en Zaragoza, y en miles de imágenes más. Me gustan las vírgenes con niño. También, en el Calvario, fue la Madre pilar para el Hijo. La mirada de la Virgen sostuvo y consoló a Jesús crucificado durante las horas más amargas de su Pasión.

Hoy te miro, Virgen del Pilar, y con mis ojos me subo a tus brazos. Me hago hueco junto al niño Dios, y me escondo allí. Tú, subida al pilar; Jesús y yo, subidos a ti.

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