Libros de José Fernando Rey Ballesteros

26 septiembre, 2019 – Espiritualidad digital

Será por ganas…

El Evangelio está lleno de personas que tenían ganas de ver a Jesús. Nicodemo deseó conocer al Señor, aunque a escondidas. Lo conoció, y salió desconcertado, pero su vida no cambió hasta que perdió los respetos humanos y se acercó a la Cruz. Zaqueo también deseaba ver a Jesús. Lo animaba una cierta curiosidad, y, quizá, una secreta intuición interior. Subió a un árbol, a la vista de todos; y, cuando Jesús le pidió que lo acogiese en su casa, lo hizo, también, a la vista de todos. Su vida cambió por completo, y se llenó de alegría.

De Herodes nos dice el Evangelio que, al enterarse de los milagros de Jesús, tenía ganas de verlo. Pero sus deseos eran los de un burgués aburrido y temeroso. Buscaba en Jesús algo parecido a un espectro, o a un mono de feria. Lo vio, se burló de Él, y ese encuentro le sirvió más para condenarse que para salvarse.

No basta con las ganas; es necesaria, también, una limpieza de corazón. Pero las ganas son necesarias. ¿Por qué hoy, incluso entre los cristianos, es difícil encontrar a quien sufra por no poder ver a Jesús? ¿Acaso nadie quiere ir al cielo?

(TOI25J)