Libros de José Fernando Rey Ballesteros

28 agosto, 2019 – Espiritualidad digital

Sepulcros y crucifijos

La imagen de los sepulcros blanqueados, empleada por el Señor para describir la hipocresía de los escribas y fariseos, es la imagen de la muerte que resplandece:

¡Os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre.

Hermoso por fuera, podrido por dentro. No se llega a entender el terrible alcance de esa imagen hasta que no se confronta con la Cruz alzada en el Calvario.

Por fuera, ignominia, sangre, esputos, barro, heridas, y muerte que recorre el cuerpo entero… Sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultaban los rostros (Is 53, 2-3). Sin embargo, asómate a la llaga del costado, y mira por dentro: ¡Qué torrente de luz! ¡Qué limpieza, la del agua que brota de esa fuente! ¡Qué vigor, el de la vida eterna que alumbra esa sangre!

En cuanto a ti, y a mí… Ojalá nos parezcamos más al Crucifijo que a los sepulcros blanqueados: así sucederá, si acariciamos nuestra carne con la Cruz, y la mortificamos, mientras velamos, sobre todo, por la pureza de nuestras almas frecuentando los sacramentos.

(TOI21X)