Libros de José Fernando Rey Ballesteros

23 agosto, 2019 – Espiritualidad digital

Fuego que devora

Dice el Deuteronomio que el Señor, tu Dios, es fuego devorador (Dt 14, 24). Y el propio Señor dice de Sí mismo: He venido a prender fuego a la tierra (Lc 12, 49).

Necesitas ese Fuego, porque no puedes amar a Dios como Dios quiere ser amado: Con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Puedes amarlo, pero, en tu corazón, siempre quedan otros «amores» que rivalizan con el amor a Dios; en tu alma sigue habiendo sitio para el pecado, y, en ese sitio, Dios no está; en tu mente sigue habiendo lugar para tus preocupaciones, tus planes y tus rencores. ¿Lo ves? No amas a Dios como debieras.

Amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, significa llenarte de Él. Y desterrar para siempre todo afecto desordenado, todo pensamiento que no sea oración, todo pecado –incluso venial–, y toda preocupación que no sea Dios.

Pídele al Espíritu Santo que venga a ti como fuego devorador; y que abrase, purifique y consuma todo lo que hay en ti que te aparte de Él. Porque ese primer mandamiento de la Ley sólo se cumplirá si te dejas quemar.

(TOI20V)