Libros de José Fernando Rey Ballesteros

julio 2019 – Página 2 – Espiritualidad digital

Contemplativos

Joaquín y AnaNos quejamos de la sociedad en que nos ha tocado vivir, y decimos que la gente corre mucho, piensa poco, vive sumida en urgencias, etc. Pero lo cierto es que los hombres y mujeres que nos rodean son muy contemplativos. Pasan horas contemplando, en el televisor, su serie favorita. La cantidad de tiempo que dedican a contemplar el teléfono móvil supera a la que muchos cristianos dedican a la oración. Y muchos gastan una devoción digna de mejor causa en contemplar su cuerpo, su peinado y su índice de masa corporal.

No, si contemplativos son. El problema es que contemplan idioteces. Y nadie puede ser feliz contemplando idioteces. Uno se acaba por asemejar a aquello que contempla.

Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.

Joaquín y Ana contemplaron los misterios de Dios en los ojos de su hija, la Virgen. Y ¡qué felicidad, mirar aquella limpieza, aquella hermosura, aquella sonrisa más propia del Cielo que de la Tierra!

Ojalá seas, también tú, muy contemplativo. Y dediques un tiempo generoso, cada día, a meditar los santos evangelios, a mirar con amor al sagrario, y a recorrer, con tus ojos, el crucifijo. Por los ojos entra también la santidad.

(2607)

No sabéis lo que pedís

Cuando Jesús preguntó a san Juan de la Cruz: «Juanito, ¿qué quieres?», Juan respondió: «Padecer y ser condenado por tu nombre». Ya lo creo que lo recibió.

Mi cáliz lo beberéis.

Para padecer y ser condenado, no fue necesario que Juan compitiera con nadie, al modo en que compiten los bañistas por extender la toalla en primera línea de playa. Al fin y al cabo, nadie quiere ser perseguido. ¿Con quién iba a pelearse?

Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.

Y no hay más sitios, porque delante no se sienta nadie, y detrás tampoco. Los asientos de privilegio junto al Rey sólo son dos, y todos los quieren. De ahí, las peleas: Los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.

No sabéis lo que pedís.

Realmente, no lo sabían. Por eso, el Señor se lo explicó: El que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Las playas están llenas de toallas, lo gobiernos de este mundo están llenos de vicepresidentes, y la Cruz está sola, porque nadie quiere esa suerte para él. Busca los últimos puestos; serás santo, y, además, discutirás menos.

(2507)

Apostolado veraniego

Si algo queda claro, leyendo los evangelios, es que la vida del cristiano está llamada a dar fruto. Te copio, del evangelio de san Juan: Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos (Jn 15, 8). Y hoy, en la parábola del sembrador:

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.

El fruto, ya lo sabes, es de almas. ¿Imaginas que tu vida alumbrase cien cristianos? ¿Lo deseas?

Es buen tiempo, el verano, para el apostolado. La gente sale, frecuenta terrazas y chiringuitos, va a playas y piscinas… ¡Qué escenario tan adecuado para que el amor a Cristo prenda y se contagie!

Claro que, primero, debes dejar que la semilla fecunde la tierra. Si tomas vacaciones también en tu oración, ¿qué darás a los demás? Yo te aconsejo que, en verano, te levantes pronto; vayas a misa por la mañana; reces el rosario de camino… Y, después del desayuno, ¡a pasarlo bien! Pero nunca solo: la playa, la piscina, el restaurante, el paseo y la terraza del bar son lugares maravillosos para que compartas tu amor a Cristo con aquellas personas por quienes rezaste en la misa.

(TOI16X)

La personalidad de los santos

«Si te entregas del todo a Jesucristo» –le decía un demonio a un alma–, «dejarás de ser tú mismo, perderás tu personalidad, y, en lugar de ser el hombre original que hoy eres, pasarás a ser un cristiano más, como todos, cortado por el mismo patrón».

Por algo llaman a Satanás padre de la mentira. Basta leer las vidas de los santos para comprobar lo distintos que ha sido unos de otros. ¿De verdad piensas que Dios quiere acabar con tu personalidad?

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

¿No son los sarmientos distintos unos de otros? No les une el ser iguales; les une el llevar la misma savia.

Si te entregas a Jesucristo, lo que perderás (si te dejas) es tu pecado, la mentira que ensucia tu personalidad. Y, al llenarte de Dios, esa personalidad tuya se iluminará con la paz de Cristo y será luz para muchas almas.

¿Sabes quién era santa Brígida, a quien hoy celebramos? Era Brígida, la misma que nació del vientre de su madre, pero después de haber meditado muchas veces, y con mucho amor, la Pasión de Cristo.

(2307)

Donde no sé

María MagdalenaCuando María Magdalena le dice al ángel: Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo ha puesto, ella misma desconoce el alcance real de sus palabras. Para llegar a entender la verdadera profundidad de su queja, tendríamos que dar la vuelta a su discurso: «Lo han puesto donde no sé». Jesús resucitado estaba entonces, y está hoy, allí: «donde no sé». Y, aunque aparece fugazmente, y la saluda, glorioso, en el huerto (donde ella sí sabía), cuando María lo quiere atrapar entre sus brazos, Jesús le responde: No me retengas, que todavía no he subido al Padre… Subo a mi Padre… Y ese «subo» le oculta a sus ojos, y también a los nuestros. ¿Dónde sube? ¿Dónde está el Padre? «Donde no sé».

¿Por dónde se llega? San Juan de la Cruz responde: «Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes». Si quieres, María, abrazar al Señor y no dejarlo escapar, debes adentrarte en la noche de la fe, donde no tocas, ni ves, ni sabes. Sólo crees. Y, al creer, conoces. Y, al conocer, amas. Y, al amar, posees.

(Siento el galimatías. No lo sé expresar mejor. Pero es verdad).

(2207)