Libros de José Fernando Rey Ballesteros

28 julio, 2019 – Espiritualidad digital

Las serpientes no se comen

«Yo rezo, pero Dios no me escucha». No lo digas jamás. Dios te escucha siempre. Aunque no siempre te da lo que le pides.

Cuando el hombre de la parábola que hoy nos regala el evangelio pide tres panes a su amigo, el amigo responde: No me molestes. Pero, ante la insistencia de aquel hombre –dice el Señor–, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

¿Quiere eso decir que obtendrás de Dios todo lo que desees, si eres perseverante en tu oración? No necesariamente. Fíjate en que el amigo inoportuno pedía pan, y el hijo a quien después se refiere Jesús pide un pez: ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente?(No es casualidad: panes y peces). Pero, ¿qué hará el padre, si el hijo le pide una serpiente? ¿se la dará, por mucho que insista?

A veces pedimos cosas que no nos convienen. Y Dios, que lo sabe, no nos las otorga. En esos casos, si persistimos en la oración, Dios nos concede algo mejor: acabamos por descubrir que las serpientes no se comen, y agradecemos a Dios que no nos concediera lo que pedíamos.

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