Libros de José Fernando Rey Ballesteros

24 julio, 2019 – Espiritualidad digital

Apostolado veraniego

Si algo queda claro, leyendo los evangelios, es que la vida del cristiano está llamada a dar fruto. Te copio, del evangelio de san Juan: Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos (Jn 15, 8). Y hoy, en la parábola del sembrador:

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.

El fruto, ya lo sabes, es de almas. ¿Imaginas que tu vida alumbrase cien cristianos? ¿Lo deseas?

Es buen tiempo, el verano, para el apostolado. La gente sale, frecuenta terrazas y chiringuitos, va a playas y piscinas… ¡Qué escenario tan adecuado para que el amor a Cristo prenda y se contagie!

Claro que, primero, debes dejar que la semilla fecunde la tierra. Si tomas vacaciones también en tu oración, ¿qué darás a los demás? Yo te aconsejo que, en verano, te levantes pronto; vayas a misa por la mañana; reces el rosario de camino… Y, después del desayuno, ¡a pasarlo bien! Pero nunca solo: la playa, la piscina, el restaurante, el paseo y la terraza del bar son lugares maravillosos para que compartas tu amor a Cristo con aquellas personas por quienes rezaste en la misa.

(TOI16X)