Evangelio 2020

16 julio, 2019 – Espiritualidad digital

Una alarma veraniega

Hoy suenan las palabras del Señor como sirena de alarma. No hay fuego, no te asustes; pero hay peligro.

¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

Se queja el Señor de que las ciudades más favorecidas con milagros son las que han hecho menos penitencia.

Quienes leéis estas líneas, seguramente, habéis sido muy favorecidos por Dios. Yo también. Y escucho las palabras de Jesús sobre estas ciudades como sirena de alarma: ¿Nos estamos mortificando durante el verano?

En estas fechas de calor y vacaciones, es fácil dejarse llevar por la pereza y la molicie, y, con la excusa del descanso, darle a la carne todo lo que pide. «Luego me levanto, que no tengo que trabajar. Una cerveza… otra cerveza… otra de gambas. Una siesta larga, que es verano. Una copa con los amigos… otra copa, que es verano. Luego me levanto, que me acosté tarde»…

¡Ponte en guardia! Descansar no significa abandonarse. Dios ha hecho maravillas contigo. Que no se queje de que no te conviertes, porque hace calor y estás de vacaciones.

(TOI15M)