Libros de José Fernando Rey Ballesteros

10 julio, 2019 – Espiritualidad digital

Primero, los de casa

Si alguien acude a mí emocionado, y me dice que, delante del sagrario, ha descubierto que Dios le llama a ser misionero en Guinea Papúa, yo le pregunto por los de su casa. No vaya a ser que se esté emocionando con repartir a los de lejos las riquezas de su fe, mientras, en su casa, no hay quien lo aguante.

No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.

Ya lo veis: en los comienzos, Jesús limitó el anuncio de la salvación a los de cerca, a los judíos descarriados. Más adelante, después de su resurrección, pedirá a los apóstoles que vayan al mundo entero. Pero quienes tenían que beneficiarse, en primer lugar, de la fe de aquellos hombres eran los de casa. También san Pablo, en los lugares que visitaba, entraba primero en las sinagogas, antes de anunciar el evangelio a los gentiles.

No lo olvides: quienes viven contigo son quienes más deben beneficiarse de tu amor por Jesucristo. Ojalá te viesen volver de misa tan alegre y tan generoso, que te dijeran: «¡Qué bien te sienta la fe!». Luego, si quieres, hablamos de Guinea Papúa.

(TOI14X)