Libros de José Fernando Rey Ballesteros

6 julio, 2019 – Espiritualidad digital

El odre nuevo de Dios

A nadie se le ocurre celebrar un banquete, y servir vinagre en las copas. Pero el hombre, con su pecado, convirtió en vinagre el vino de la vida que Dios le regaló. Su existencia se volvió triste, y se cambió en amargura su alegría.

Dios, que tanto ama al hombre, quiso derramar sobre la tierra un vino nuevo; un vino que llenara de júbilo el alma de los hijos de Adán con una vida nueva; un vino extraído de la mejor vid: su Hijo único, de cuyo costado manaría la dicha de una Humanidad rescatada.

Y, cuando se dispuso Dios a entregar al hombre el vino nuevo, no encontró mejor odre que María, la mujer destinada por Él a ser la Madre de Jesús. Un odre limpio, inmaculado, nuevo y virginal.

El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan.

María, odre nuevo de Dios, guardó el nuevo vino de Cristo durante nueve meses en sus purísimas entrañas. Y cuando ese vino, desde la Cruz, se derramó sobre la Tierra, Ella lo albergó en su inmaculado corazón y, desde allí, lo distribuye a sus hijos.

¡Odre nuevo de Dios, santa María, ruega por nosotros!

(TOI13S)