Libros de José Fernando Rey Ballesteros

20 junio, 2019 – Espiritualidad digital

Un regalo inmerecido

¿Cuántas veces al día rezas el Padrenuestro? ¿Eres consciente de lo que dices? ¿Te das cuenta de que esa oración es un regalo inmerecido?

El hombre no es hijo de Dios por naturaleza. Naturalmente, somos criaturas de Dios, no hijos. Llamar «Padre» a Dios es privilegio de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Pero tanto nos ha amado quien nos creó, que, aun a precio de la sangre de su Unigénito, ha derramado en nuestras almas, por el bautismo, el Espíritu de su Hijo, y así nos ha convertido en hijos de Dios. Jamás merecimos tanta predilección.

No lo olvides. Cuando digas «Padre», saborea la gracia divina en tu alma y agradécela. Cuando «estás en los cielos», recuerda que el Cielo está en ti. Cuando «santificado sea tu nombre», piensa que puedes ser santo. Cuando «venga tu reino», no olvides que el Rey es tu padre. Cuando «hágase tu voluntad», obedece como hijo. Cuando «danos hoy nuestro pan», asómbrate de que puedas comulgar. Cuando «perdona nuestras ofensas», maravíllate de que tanto nos haya perdonado. Cuando «no nos dejes caer», agradece lo mucho que has sido elevado. Cuando «líbranos del mal», abrázate fuerte a Dios. Y cuando «amén»… Un beso.

(TOI11J)