Libros de José Fernando Rey Ballesteros

22 mayo, 2019 – Espiritualidad digital

Una copa de buen vino

Pan y vino nos ha dejado el Señor. ¡Qué delicia, qué sencillez, que delicadeza con todo lo humano! «Tomad, comed», «tomad, bebed»… Le gusta a Dios que sus hijos coman y beban. Tanto miedo como los borrachos me dan los puritanos. Quien no conoce el gusto de una buena comida, y no se alegra con una copa de vino, poco sabe de humanidad. Y quien se deja esclavizar por la comida o la bebida se convierte en bestia, incapaz de vida espiritual. El cristiano come y bebe con Cristo. Se alimenta, y se alegra con Él.

Por eso, después del discurso del Pan de vida, nos dejó el Señor la alegoría de la vid y los sarmientos: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, ése da fruto abundante.

El fruto de la vid es el vino, y el vino alegra el corazón. Por eso, los frutos del cristiano, unido a Cristo como sarmiento a la vid, son alegría. Pero, para hacer el vino, es preciso pisar la uva. Y, para que un cristiano destile alegría sobrenatural, debe, primero, ser pisado en la misma Cruz en que fue pisada la divina Vid.

(TP05X)