Libros de José Fernando Rey Ballesteros

28 abril, 2019 – Espiritualidad digital

Prueba de vida, prueba de amor

llagasCuando Jesús resucitado se muestra a los apóstoles, quiere darles una «prueba de vida». Es uno de los gestos más sorprendentes del Señor glorioso:

Diciendo esto, les enseñó las manos y el costado.

¿Por qué Jesús se llevó las llagas al cielo? ¿Por qué las mostró con esa alegría, si, al fin y al cabo, eran la impronta de nuestros pecados en su cuerpo?

Porque no eran sólo eso. Eran, también, el receptáculo de todos nuestros dolores.

Y le preguntarán: ¿Qué heridas son éstas que tienes en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en Casa de mis amigos (Za 13, 6).

El cargó con nuestros sufrimientos, y soportó nuestros dolores (Is 53, 4).

Llevarse al cielo las llagas ha sido el gesto más conmovedor de Jesús glorioso. Cada una de las cinco lleva nuestro nombre escrito. Y, si sabemos leerlas, nos dirán: «Mira mis llagas. Al cielo me he llevado tus dolores. Junto a mi Padre, no olvido tus angustias. Pues, cada vez que me miro las manos y los pies, cada vez que palpo mi costado abierto, me acuerdo de ti. Y le presento a mi Padre, en estas cinco llagas, tu vida y tus lágrimas».

(TPC02)